El entrenador suele estar rodeado de muchas personas pero vive absolutamente solo. Informaciones, datos de todo tipo, reportes médicos, estados de ánimo, todo confluye en su mesa de trabajo y, runido con él mismo, el entrenador toma las decisiones de las que van a depender los sueños de miles de personas. Sólo el enunciado, por la onda expenasiva, asusta. Sin embargo Dani Rodríguez y Manuel Hererro, entrenadores de Jaén Paraíso Interior y Real Jaén CF, respectivamente lo tienen asumido y son conscientes de que las repercusiones en la victoria y en la derrota no son equilibradas. Las victorias son seres expansivos que llegan, tocan y pertencen a todos, mientras las derrotas acaban anidando en el espacio más directo y personal del entrenador. La natuiralidad con la que ambos aceptan esta realidad tiene que ver con la experiencia y con el equilibro gracias al que, seguramente, se han convertido en el técnico que ha llevado al Fútbol Sala jiennese y andaluz, a cotas inimaginables y en el entrenador que, por primera vez en la historia del Real Jaén, firma tres ascensos.

Son personas muy normales y se producen con la sencillez que les ha asistido siempre. Van de los momentos de gloria o derrota, a la dificultad humana de conciliar sus vidas con las vidas de las personas que viven con ellos o pendientes de sus obligaciones desproporcionadas. Se han alegrado los dos, con Palabra de Fútbol como testigo, del éxito del otro y nos han dejado un adelanto que uniremos a una extensa entrevista que servirá en cada caso para vertebrar un amplio reportaje de imágenes de júbilo genral. En julio pondremos en las manos y en las redes de nuestro lectores una publicación muy especial porque será la crónica de una explosión de júbilo. Dejaremos las palabras de los dos entrenadores para que el aficionado entienda las sensaciones de estas dos personas, una vez pasada la gran ola vivida en el deporte de Jaén en las últimas semanas.
Dani Rodríguez: «La Copa del Rey era un deseo especial, una espinita que nos sacamos. La Copa de España la teníamos y la disfrutamos mucho pero la Copa del Rey ha sido una alegría enorme . Ahí se quedan las imágenes de la celebración, de la alegría de todos, de mi hija que es una forofa y que lo ha disfrutado mucho. Son momentos inolvidables».

Manuel Herrero: «Nuestro ascenso ha sido impresionante, sobre todo porque era inesperado. Cuando empezamos este año nadie pensaba que íbamos a ascender. Llegamos con mucho trabajo al Play off y hemos tenido que pasar dos eliminatorias fuera de casa, remontando marcadores y viendo al final, con satisfacción, que lo hemos conseguido, Es una alegría ver a toda tu gente feliz, a los aficionados, a mis hijos, mi mujer…son momentos muy especiales y lo que más disfrutamos los que estamos dentro es ver la alegría de los aficionados, de los niños, yo creo que eso no tiene precio. Sacar una sonrisa a la gente, no tiene precio».
Dani Rodríguez: «La verdad es que vosotros los habéis dejado ahí hasta el final, sois como el Real Madrid de la Champions, hasta el final. Nosotros un poco también pero lo vuestro ha sido de esas del Madrid de la Champions»
Dos entrenadores felices que son muy conscientes de la brevedad que tiene el arco del gozo. Ganan e inmeditamente notan la nueva exigencia, la presión de reeditar éxitos, cuando todavía no han terminado de digerir dos temporadas marcadas por un altísimo nivel de eficacia. Se felicitaron, contaron sus sensaciones y se despidieron cada uno con sus certezas y sus dudas pero conscientes de que esta es la profesión que abrazaron y a la que le deben las ansiedades de cada día pero también la gratificación de poder repartir alegría y sonrisas a personas que ven en su trabajo un puente coyuntural hacia la felicdad…durante unas horas.


















































