Quico Peña, durante la entevista con Manuel Carmona

Quico Peña, (Marmolejo, Jaén. 1952) es uno de los entrenadores más conocidos y con trayectoria más dilatada en el fútbol de Jaén. Quico encarna la imagen del entrenador que se ha construido desde la base y que ha disfurtado de largas trayectorias en diferentes clubes. El Útica de Marmolejo ha sido su club, pero su hoja de servicios se extiende por diferentes lugares de la provincia de Jaén: Arjona, Arjonilla, Lopera, Porcuna…entre otros.

Los entrenadores acaban dejando su sello por los lugares que pasan. Unas veces pueden desarrollar su labor, con respaldo y apoyo de directivas y afición y otras, sufren las impaciencias y las exigencias que normalmente se viven con más frecuencia de la deseada en el fútbol. Quico Peña lo ha vivido todo y en una charla con Manuel Carmona, que podrán leer en nuestra próxima revista, explica su trayectoria y las diferentes experiencias.

Peña se define como un entrenador que siempre prefiere el trabajo desde la base y dando tiempo al crecimiento natural de los proyectos: «He tenido muchas experiencias pero, reconozco que a mí me gusta coger los proyectos desde el principio y hacerlos ami manera. En Marmolejo tuve pocos problemas porque me dejaron construir y desarrollar mi idea. Por suerte allí disfrutamos de muy buenos resultados. También tuve una buena experiencia en Arjona donde empecé con un equipo muy joven que creció y dio resultados. Jugamos dos veces la final de la Copa, ascendimos.

Los más gratificante es desarrollar tu proyecto y ver cómo el trabajo da sus frutos. Sé que eso no es posible en todos sitios porque hay equipos a los que llegas y de lo primero que te hablan es de ascensos, trofeos y cosas así. En ese caso es más complicado porque para eso, si te exigen ascensos y títulos, hay que tener equipos que puedan aspirar a eso. Con un equipo de cantera, de jugadores del pueblo es muy dificil ganar trofeos o ascender. Se consigue pero hay que tener paciencia y dejar al entrenador que trabaje»

A lo largo de la entrevista Quico Peña repasa su trayectoria y deja reflexiones sobre su forma de entender el fútbol que se hace en los pueblos, sus dificultades y sus gratificaciones morales: «Después de tantos años en el fútbol, cuando uno piensa, con lo que se queda por lo menos en mi caso, es con el cariño de la gente y con el respeto del fútbol en genral. Para mí es una alegría ir a un campo de fútbol y que, después de mucho tiemo, te saluden y te recuerden con cariño. Eso es más importante que una victoria, que un título o un ascenso. Me quedo, dese luego, con eso».

La entrevista completa deja un reflejo deportivo y personal de un entrenador que, a lo largo de su discurso, deja muestras claras de la pasión con la que vive el fútbol y de un sentimieto profundo de gradecimiento por lo que el fútbol le ha dejado. Se confirma que el fútbol siempre devuelve lo recibido. Si Quico Peña ha consagrado parte de su vida a este deporte, el fútbol le devuelve cada día razones para dar por bueno el tiempo dedicado. Simbiosis perfecta.

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