José Ramón Cobo-Reyes.– Estamos en una época en la que la industria del entretenimiento está viviendo un momento de inmensos cambios en la que todos sus actores están intentando adaptarse a una nueva audiencia que necesita estímulos constantes para no perder su foco de atención y desviarse del producto en cuestión. Matt Damon reveló que Netflix solicita repetir el argumento de la película cada pocos minutos ya que los espectadores suelen estar con su móvil mientras la ven.
Esta tendencia ha llegado también al deporte. Florentino Pérez, el día que anunció la Superliga, ya advirtió que estaban perdiendo a las audiencias más jóvenes y que necesitaban llegar a ellos. No sólo en el fútbol, otros deportes, como la Fórmula 1, ha cambiado su reglamento para adaptarse a estos nuevos públicos.

El caso de la Fórmula 1 creo que es el más importante y en el que se deberían fijar el resto de Federaciones que quieran cambiar sus normas para acercarse a este nuevo público. La Fórmula 1 ha cambiado este año el reglamento para favorecer los adelantamientos y el espectáculo. Sin embargo, tras solo 3 carreras, han tenido ya que reunirse de urgencia para adaptar de nuevo el reglamento ya que, si bien es cierto, hay muchísimos más adelantamientos que antes, se puede decir que hay menos espectáculo que nunca, ya que los adelantamientos no requieren esfuerzo, y, ni los pilotos ni los aficionados están contentos con el resultado que, buscando contentar a una audiencia joven, han conseguido desenganchar a su base de aficionados tradicional.
Valga esta introducción para resaltar qué problema busca resolver la Ley Wenger, que es el dar más espectáculo y más estímulo al fútbol, ya que los partidos se hacen largos y, como ya dijo Piqué, “debería estar prohibido que un partido acabara 0-0”. La Ley Wenger consiste en cambiar la regla del fuera de juego. Ahora mismo, un jugador está en fuera de juego si cualquier parte de su cuerpo con el que puede anotar se encuentra más adelantada que el penúltimo (el portero cuenta) defensor más atrasado del equipo rival, mientras que el cambio propone que el jugador esté en fuera de juego si todo su cuerpo está más adelantado que el penúltimo defensor más atrasado, es decir, que no tenga ninguna parte de su cuerpo por detrás del defensor.

Con este cambio los delanteros tienen menos posibilidades de caer en fuera de juego y que haya menos goles anulados por VAR, que ha sido una polémica al ser anulados goles por milímetros apenas perceptibles. Esto último, sin embargo, no creo que se vaya a solucionar, ya que los jugadores van a seguir yendo al límite y, lo único que va a cambiar es el lugar en el que se traza la línea. Una posible alternativa a este problema podría ser el de tener en cuenta solo el pie de atacante y defensor, ya que es un punto más claro para trazar la línea, eliminando fueras de juego por el hombro, cabeza… Aun así, seguiría habiendo fueras de juego milimétricos, pero es que eso es un problema que no se va a solucionar nunca, ya que siempre habrá que tirar la línea y buscar ese límite entre quien está y no está en fuera de jeugo.
Por otra parte, creo que el cambio de ley se basa en que va a haber más espacios y más goles pensando en que el juego no se va a adaptar a esta nueva ley. No me atrevería a vaticinar como se va a adaptar el fútbol a este cambio, pero puede haber más ida y vuelta, lo que favorece el espectáculo, pero también puede resultar en que los equipos jueguen más replegados y renuncien a presionar, lo que llevaría a todo lo contrario.
Por último, creo que el deporte no está “roto” para que lo arreglen. Yo soy un gran aficionado del deporte porque me encanta la competición, ver como los deportistas lo dan todo para conseguir sus objetivos, la pasión de las aficiones… Creo que la falta de interés por los deportes es la falta de competición, no la falta de espectáculo. En la Fórmula 1, por ejemplo, la gente no necesita ver más o menos adelantamientos si al final va a ganar el mejor coche (por ahora, Mercedes). En el caso del fútbol, creo que hay más fútbol de élite que nunca. Desde septiembre de 2023 hasta hoy prácticamente no se ha parado de jugar al fútbol, con la EURO 2024 y el nuevo Mundial de Clubes de 2025, más el Mundial 2026 con más equipos que nunca. Esto, desde mi punto de vista, da lugar a una saturación del aficionado, que no puede estar a todo, y, sobre todo, a una reducción del espectáculo, ya que los jugadores no pueden estar al 100%, dando lugar ya no solo más lesiones, si no a menos espectáculo en el día a día ya que los jugadores tienen que reservarse para el siguiente partido, están cansados y al final su rendimiento no es el mejor.
Además, perder tiene menos importancia que nunca, lo que va en contra de la competición. Por ejemplo, en la EURO, en la fase de grupos de Champions ya pasan de ronda equipos con 9 puntos de 24, lo que hace que perder tenga menos importancia aún. Este año el Barça ha tenido 2 derrotas contra PSG y Chelsea, aun así, el Barça nunca ha estado en riesgo de quedarse eliminado y ha pasado directo en e TOP 8. Sin embargo, en el 2023, el Barça perdió contra Bayern y Benfica y ya los cuatro partidos restantes fueron al límite porque había riesgo de quedarse fuera. Igual le sucedió al Real Madrid, que perdió 3 de sus primeros 5 partidos en la Champions el año pasado y pasó de grupos con cierta facilidad, mientras que en la 20-21 perdió y empató sus dos primeros partidos (Shaktar y Monchengladbach) y eso hizo que los 4 restantes partidos fuera al límite y se clasificara en la última jornada.
Por tanto, creo que, si de verdad les preocupa el espectáculo y llamar la atención del espectador, debería preocuparse más por que haya buenos partidos con más en juego, en vez de seguir con la tónica habitual en la que haya cada más partidos con menos en juego.














































