Manuel Herrero Galaso (Andújar, Jaén, 1970). Entrenador de fútbol. Actualmente entrena al Real Jaén CF con el que ha enlazado dos ascensos, llevando al equipo de Tercera a Primera Federación.
Herrero ha proyectado siempre, ya sea desde el campo, desde un banquillo o desde los despachos, la imagen de un volcán perfectamente sereno, en permanente ebullición, pero equilibrado y distante del aspaviento o de la liberación gestual a la que invitan ciertos espacios. Es el paradigma del hombre tranquilo.
¿Qué sensación tienes, más como persona que como entrenador, después del final de temporada y tras renovar tu contrato con el Real Jaén?
La sensación que tengo es de felicidad de gratitud por las muestras de cariño de los aficionados del Real Jaén. Es una alegría verles así por este ascenso que hemos conseguido. Es muy bonito. La renovación en lo personal, seguir aquí en Jaén, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las malas son que no puedo estar cerca de mi mujer y las buenas que,estando aquí puedo estar cerca de mis hijos, de mis padres y de los amigos que tengo en Jaén. Por desgracia, cuando estás en el fútbol no se puede tener todo.

Después de tanto tiempo, como jugador y como entrenador, ¿Te acostumbras a depender de los pequeños o grandes detalles para que se reconozca el trabajo?
Te acostumbras… yo diría que te resignas. En fútbol sólo vale ganar. Si no ganas, hagas lo que hagas, parece que no has hecho un buen trabajo y, al final, sólo tienen reconocimiento los que ascienden o los que llegan a playoff. Sin embargo hay jugadores y entrenadores que, en proyectos humildes, hacen cosas de mucho valor como salvar una categoría que puede llegar a ser más complicado que ascender en un proyecto ganador. Por desgracia en el fútbol sólo se reconoce al que gana.
¿A qué se agarra, cómo se motiva, un entrenador cuestionado en Navidad para seguir y, no sólo cumplir, sino superar el objetivo?
La verdad es que me sentí cuestionado, solamente, por una parte de la afición pero sabía que tenía el respaldo de mis jugadores y de los propios dirigentes, que siempre me transmitieron tranquilidad y confianza. Al final mi principal confianza, era el trabajo que veía hacer día a día a los jugadores, tanto en los entrenamientos como en los propios partidos. Pese a no conseguir buenos resultados, yo veía que el equipo competía y que podíamos cambiar la dinámica y volver a ser competitivos como a principio de temporada. Luego, eso también es cierto, que tanto Manolo Chumilla como yo, vimos la posibilidad de mejorar algunas posiciones en el mercado invernal y que creo que todos los refuerzos nos ayudaron a mejorar el equipo pero, eso también está muy claro, los jugadores que empezaron la temporada, con el paso de la competición aumentaron su nivel, creció su rendimiento y, al final, ha sido un trabajo de todos, de los que estaban de inicio y de los que llegaron después.
¿Cómo se gestiona una derrota como la del At.Malagueño y el golpe anímico que supuso, por tratarse de una oportunidad ideal consolidar las aspiraciones ?
La verdad es que fue una derrota dura, porque el inicio de partido fue muy bueno y merecimos adelantarnos en el marcador. Luego, la primera vez que se acercaron al área, nos marcaron un gol que nos hizo mucho daño y fuimos de más a menos en el partido. Por ocasiones no merecimos perder, tuvimos ocasiones para empatar como mínimo. Después del partido fue muy duro, muy difícil porque sabíamos que, a partir de ese día, sabíamos que de los cuatro partidos que nos quedaban, ya no se podía perder ni un partido más. Teníamos en el horizonte un partido marcado como espacial, que era el del UCAM Murcia. Sabíamos que ese partido lo teníamos que ganar. Pese a todo, era consciente de que mis jugadores, después de la trayectoria que estaban haciendo, se sentían con fuerzas para lograrlo, como así hicieron.
Manolo Herrero deja en esta entrevista, que leeremos completa en el próximo número de Palabra de Fútbol, sus perfiles más acusados: La serenidad, el realismo y la capacidad de creer. La persona y el técnico han descrito la alegría, la confianza y la necesidad de no levantar los pies del suele pese a la concatenación de éxitos que han supuesto las dos últimas temporadas. Tres ascensos con el Real Jaén CF, le otorgan la autoridad moral y profesional para pedir paciencia, apoyo y ambición. Luego, todo queda en manos del fútbol.


















































