Luis de la Fuente renueva hasta 2032. Esta vez no ha habido dudas porque las despejó todas. A los entrenadores casi nunca se les da crédito gratuito, deben llegar con una carta de presentación vistosa. El Seleccionador, cuando asumió el cargo, estuvo en la cámara de las dudas demasiado tiempo. Conocer los cimientos de la Selección absoluta por su trabajo en la base no parecía suficiente garantía, tenía la escarapela de transitorio mientras se encontraba un técnico que diera el perfil y, además de fondo, diera también abolengo y estatus al cargo. Luego viene el fútbol y lo recoloca todo. A partir de ahí, estilo, forma, fondo, discurso y puesta en escena rozaron la perfección. Siempre hubo un rumor oculto que se vio en el Mundial, con aquel tropezón, y eso el seleccionador lo sabe. La única manera de enfriar aquel resquemor latente en ciertos sectores del fútbol español, que viene del origen, era ganando y hasta hoy lo ha ganado casi todo. Fin del debate. Punto y seguido.



















































