Gabriel Molina Civieta (Jaén, 2011). Gabriel tiene 15 años y un sueño: ser futbolista profesional. A su edad, cuando todavía está en la rampa de lanzamiento  de la vida, ya conoce las luces y las sombras de este deporte. El fútbol es un mundo en el que, normalmente, se ven más el buen momento y éxito prematuro, que las aristas y la lija que también también pueden emboscar a cualquier crío que arranca su carrera.

Gabriel empezó a jugar, como tantos futbolistas de la capital, en La Peña Deportiva Jienense, club dependiente de la Peña Deportiva “Real Jaén”. Pasó por el Atlético Jaén, Jaén 2021, Deportivo Jaén, Villarreal y la pasada temporada volvió al Deportivo Jaén. Es la historia de muchos niños que quieren ser futbolistas y que inician un camino en el que sin, ser muy conscientes, empiezan un proceso de maduración acelerada. Eso quiere decir que viven situaciones de euforia, de tensión, de alegría, de tristeza, de júbilo y de frustración en un periodo muy corto de tiempo. Para cualquier persona, ya formada, esto es muy complicado, ni qué decir para un niño en periodo de formación física y de carácter.

Gabriel Molina, creció evidenciando unas características futbolísticas que pronto llamaron la atención de los entendidos. Espigado, delantero, goleador, con un físico superior al de su categoría y con mucho carácter. Todo esto pasaba cuando todavía no había cumplido 12 años porque, con esa edad, se fue a jugar a una de las canteras más prestigiosas de España, la del Villarreal. Allí creció y conoció la cara real de los esfuerzos que un joven debe hacer si quiere ser futbolista. Lejos de sus casa, de su familia, con un entorno estricto, profesional, y con jugadores de altisímo talento.

Es muy joven pero ya ha sufrido una de las “cornadas” más graves que puede dar el fútbol: rotura del ligamento cruzado. El 8 de marzo pasado, jugando con su equipo, Deportivo Jaén, frente a Malaka, se rompió la rodilla y comenzó un calvario que empezó a resolverse el 29 de abril, cuando fue intervenido en Córdoba por el doctor D. Antonio de Prado. La intervención resultó un éxito y Gabriel ahora, en plena recuperación, repasa para Palabra de Fútbol sus dos últimas temporadas y la crisis deportiva derivada de la lesión.

¿Cómo fue la adaptación en Villareal?

Me costó mucho. Fue duro estar solo, lejos de mis casa y de mi familia. Eso lo acusé muchísimo y me costó adaptarme. Los primeros meses fueron horribles porque echaba de menos todo, a Jaén, a mi familia, a mis amigos. Luego me fui adaptando y empecé a superar esa situación. El primer año no puedo decir que fuera bueno porque, además de todo lo anterior, tuve lesiones que me provocaron una falta de confianza que, unida a todo lo demás, me hicieron pasar un primer año muy complicado. La segunda temporada volví, ya con otra mentalidad, y ahí lo que ocurrió es que me cambiaron de posición. Soy delantero y me colocaron de lateral derecho y en esa posición no me sentía cómodo y eso pudo bajar mi rendimiento. Hubo algunos partidos a los que no iba convocado y ahí volví a pasarlo mal. Esa temporada lo que sentí es que merecía algo más porque, pese al cambio de posición, yo me esforcé mucho y creo que estaba en mi mejor nivel.

¿Entonces viste el cambio de posición como algo negativo?

El cambio de posición lo vi como algo positivo. No lo tomé mál. Me esforcé por jugar bien en esa posición. Tuve que ajustarme a esa nueva posición porque soy consciente de que en el sitio que me pongan, es donde tengo que jugar y en la que tengo que rendir. Por eso no me quejé nunca. Si me decían que debía jugar de lateral, bien y se me ponían de central, también. Eso no quiere decir que yo me sienta más jugador de la parte de arriba, media punta, extremo, delantero. Me gusta estar más cerca de la portería.

No renuevas con el Villarreal y vuelves a Jaén…

He vuelto como una persona más madura. Creo que lo que me ha pasado en Villarreal ha sido algo positivo. El estar lejos, fuera de mi casa y viviendo lo que he vivido, me ha servido para crecer como persona. Ahora sé lo qué hay fuera y lo que pasa cuando sales. Creo que en eso he tenido suerte, porque ahora estoy más preparado en todos los sentidos y si mañana me surge la posibilidad de volver a irme me iré, pero ya con una experiencia importante y consciente de lo que me voy a encontrar. Ahora ya sé cómo afrontar esas cosas. Sin duda he vuelto mucho más maduro.

Volviste a Jaén con 14 años, te reincorporaste al Deportivo Jaén y el pasado mes de marzo, lesión de ligamento cruzado y operación. ¿Qué ha pasado por tu cabeza durante todos estos meses?

Sólo he pensado en recuperarme y volver en la mejor forma posible. Sin arriesgar, quiero cumplir los plazos y jugar otra vez a mi mejor nivel. Ahora mi obsesión es poner el cuerpo a punto. Trabajar mucho y hacer lo que antes no hice. Por ejemplo, antes terminaba de entrenar y no me gustaba el gimnasio. Ahora comprendo que un cuadriceps  fuerte y bien trabajado puede prevenir esta lesión. Soy más consciente ahora de que todo ese tipo de cosas son importantes. En eso he mejorado mucho.

¿Está siendo muy difícil el periodo de recuperación?

Ha habido momentos duros, sobre todo al principio, cuando esperaba el día de la operación. A partir de la operación ya sabía que empezaba la cuenta atrás y que cada día, es un día menos para volver a jugar. Ya han pasado cuatro meses y veo la luz al final del túnel. Estoy cada día más animado y tratando de que pasen los meses y pueda volver. Ahora estoy centrado en seguir todo lo que me dicen los profesionales.Trabajo con Alberto Fresno, fisioterapetura, y veo como cada día avanzo y voy viendo resultados. El trabajo físico lo hago con José Miguel Díaz, que me está poniendo a punto. Ya toco balón y eso es algo que me anima mucho. Todavía queda un trabajo duro pero, cada día que pasa me encuentro mejor y según me dicen, para finales de diciembre o primeros de enero, podré estar listo para jugar. La verdad es que lo que quiero es hacer las cosas bien y evitar recaídas. Tengo muchas ganas de volver a competir.

Las lesiones nunca llegan en buen momento pero tú estabas haciendo, hasta la lesión, un excelente temporada….

La verdad es que la temporada iba muy bien. Era cadete de pimer año y estaba jugando “autonómica”, con gente mayor que yo. En marzo llevaba 12 goles y quedaban meses de competición. Creo que podía haber acabado con un número goles importante, todavía teníamos que jugar siete u ocho partidos. La temporada estaba siendo muy buena. También fui con la Selección de Jaén al campeonato de Andalucía y, la verdad, es que me encontraba en un buen momento, yo me sentía muy bien pero…la lesión lo paró todo.

Tienes 15 años, cadete de segundo año. ¿Cómo llevas el tema de los estudios?

Sé que eso es muy importante. El fútbol no es seguro. Me gustaría vivir del fútbol pero eso nunca se sabe. Sé que los estudios los tengo que tener presentes porque eso será lo que me sostenga si no es el fútbol. Eso lo tengo claro.

Gabriel Molina, tiene 15 años y la sensación de que lleva, todo lo que le ha pasado en el fútbol, con tranquilidad. Nos lo ha contado ante la mirada atenta de su padre, Gabriel Molina, y su hermana menor, Cayetana. Sin embargo la procesión también debe ir por dentro, es muy joven. Han sido muchas cosas en poco tiempo. Por cómo habla, da la impresión de haber aprendido lecciones que le van a servir en el futuro. Está en un momento optimo en lo personal y en lo deportivo. Conoce las dos caras de la moneda y pese a que varias canteras potentes esperan su plena recuperación, él tiene ganas de volver a jugar con su equipo y lo demás llegará, si tiene que llegar. Los últimos acontecimientos también le están enseñando a entrenar la paciencia.

Deja tu comentario

¡Escribe tu comentario!
Introduce tu nombre

− 3 = 4
Powered by MathCaptcha