Carlos Salvador Bilardo cumplió ayer 88 años. Sigue en la lucha, las contiendas interminables no le son extrañas. Indomable en los espacios del balón, la enfermedad le agarró por la camiseta y no lo suelta. El Síndrome de Hakim-Adams, lo somete mientras que a su alrededor, familiares, amigos, y sus jugadores tratan de que esa dolencia no le separe de todo.

Bilardo es el paradigma del fútbol, pasión/obsesión. Selló un estilo que como todos las grandes creaciones ha tenido muchas réplicas en contra, pero nadie le puede restar ni su singularidad ni su eficacia, Es una filosofía de vida que ha trasladado al fútbol y que ha hecho asimilar a sus jugadores y a las aficiones de los equipos que ha dirigido. No permitía la escenografía previa a los partidos con niños: «Trato de concentrar amis jugadores, de que salgan con la cabeza en el partido y, de pronto, les veo jugueteando con unos niños. No «.

En un partido entre el Real Madrid y el Sevilla FC en el Estadio Santiago Bernabéu, temporada 92/93, el equipo de Bilardo perdió 5-0. El partido comenzó con Maradona disparado, tras poner el Real Madrid la pelota en juego, yendo a presionar a Ricardo Rocha al que había llegado el primer balón del partido. Diego corrió, presionó y estuvo en todas, como si el escenario le diaera fuerzas, pero sólo tuvo «gasolina» para veinte minutos, luego sufrió mucho.

El Real Madrid ganó ampliamente y, al final del partido, Bilardo estaba esperando la salida de la expedición abosolutamente solo y echado en una pared de los vestuarios blancos. Me acerqué y quise quitarle importancia al resultado porque el Real Madrid había hecho un gran partido, su respusta fue: «Cuando pierdo, como he perdido hoy, por lo menos durante media hora es como si se hubiera muerto mi madre»

Es radical cuando habla de fútbol y, cuando parece que habla en broma, está hablando completamente en serio y, además, razona el asunto que propone y que, analizado, acaba teniendo sentido. Bilardo es una muestra exagerada de cómo se vive y se interpreta el fútbol pero, desde luego, es también un tratado de amor incodicional a este deporte.

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