Antonio Fontiveros “Fonti” nació en Jaén, tiene 33 años y es un clásico en el fútbol de la provincia . Apasionado y romántico, ha recorrido la provincia jugando al fútbol y sigue ahí: “Mientras el cuerpo y la mente no me digan otra cosa”. Juega en el CD Quesada pero su lista de “estaciones” es muy larga. A lo largo de la conversación se desprende un agradecimiento al fútbol y a las personas con las que se ha cruzado hasta el momento en su periplo a lo largo de toda la provincia futbolística. “Fonti”, por su dilatada experiencia, tiene una visión clara de lo que es el fútbol en su sentido universal: competencia, compañerismo, lucha, aficiones, arbitraje, cantera, victoria, aspiraciones y frustraciones. Posee una opinión, apoyada en una base empírica, lo que la hace especialmente valiosa.

¿Nos puedes contar, por estaciones, tu viaje futbolístico?

Es largo y, en algunos casos, con vuelta a varios clubes por los que pasé. Empecé con seis años en el Real Jaén CF y estuve hasta Benjamines de segundo año. Pasé a lo Juveniles de Atco. Jaén, después Córdoba División de Honor de Juveniles y volví al Senior del Atco. Jaén y, a partir de ahí, AD Mancha Real, Escañolense, vuelta a Mancha Real, donde he jugado siete temporadas, Arjonilla, Guarromán, Mengíbar, Quesada, Los Villares, Valdepeñas de Jaén, Ibros y vuelta a Quesada. Mi vuelta a Quesada tiene una razón especial, es como cumplir una promesa, porque hace tres años se nos fue el ascenso de una forma muy cruel y necesitaba volver. Fuimos campeones pero el campeón entonces también jugaba liguilla. No habíamos perdido ningún partido en casa y perdimos el partido decisivo frente al Rus (2-3) y en la segunda oportunidad, contra Lopera, perdimos (1-0) porque, anímicamente el golpe de la oportunidad perdida ante el Rus nos hizo mucho daño. Fue muy duro.

Se nota que aquello te dejó marca…

Me marcó mucho por esa crueldad que, a veces, tiene el fútbol. Habíamos hecho una temporada excelente, jugamos muy bien al fútbol, lo tuvimos en la mano y, en cinco minutos y en nuestra casa, se nos vino todo abajo. Fue un golpe durísimo para el club, la plantilla, afición y para Manolo Gallego nuestro entrenador. Personalmente me quedé con una sensación muy amarga. Prometí volver para ascender y este año casi lo conseguimos pero, otra vez, en el último partido se nos ha escapado. Nos quedan los play off y espero, por ese camino, cumplir mi promesa de ascender con el equipo a Primera Andaluza. Sería de justicia.

¿No te cansan, después de tantos años, las distancias, los horarios y las noches de carretera?

Influyen muchos factores, uno de ellos, mi trabajo. Por suerte puedo conciliar bien mi vida laboral y el fútbol. Eso es fundamental porque lo uno no interfiere en lo otro. El otro factor es el de los proyectos que te encuentras. Para mí un proyecto ilusionante, en un equipo del Segunda Andaluza que tenga como objetivo ascender, es más atractivo que jugar en un Primera Andaluza para luchar por la permanencia. Me gusta el reto y disfruto más con perspectiva de un ascenso o un play off que con la perspectiva de jugar en un proyecto más acomodado. Quizás sea porque, desde pequeño, he jugado muchas fases de ascenso, he ascendido muchas veces y eso, quizás, es lo que al final me gusta del fútbol.

Eso y, seguramente, el factor humano…

Sin duda. En estas categorías los sueldos son básicos. En la mayoría de los casos se cobra por partido ganado. En mi caso tengo una cantidad cerrada y es de agradecer pero nadie está en estos equipos por el dinero. Nuestro equipo sólo se ve, al completo, los viernes. Unos estudian en Granada, otros en Jaén, yo voy desde Jaén y llevo a algunos compañeros conmigo. Sin embargo hay que dar mérito a lo que mi club hace desde la modestia de un equipo serrano que se basa en la humildad, en el trabajo de los directivos, en alguna subvención del Ayuntamiento y poco más. Con eso estamos tocando, otra vez, un ascenso. Somos un club muy, muy modesto pero, en el trabajo, muy profesionales.

CD Quesada vs Huesa…

Es un Real Madrid – FC Barcelona, a escala. La pasión, el colorido, el sonido, el ambiente, son inenarrables. Sin jugarnos el ascenso, en el último derby hubo más de mil personas. Tuvimos la comida previa de conjura y de mentalización, la gente pagó su entrada de cuatro euros y disfrutó de un ambiente de estadio grande. Pero, además y lo más bonito, los niños van a ver a su equipo, son del CD Quesada y nosotros, los futbolistas de Segunda Andaluza, somos sus ídolos y eso te hace sentirte futbolista. En estas zonas, en Quesada, en Huesa… se respira ese ambiente. En realidad es que lo que tienen los pueblos para sentirse unidos, felices, y te lo trasladan y lo notas como futbolista y como persona. Esa es la razón por la que hago doscientos kilómetros dos veces a la semana para jugar allí. El ambiente del Campo de La Magdalena es extraordinario. Esa, además de mis ganas de ascender, es la razón por la que he vuelto.

¿Qué puedes decir del arbitraje, después de tantos años de fútbol en estas categorías?

Es un tema delicado. Estoy de acuerdo en que ellos, como nosotros, están en la categoría que estamos. Ellos cobran, más o menos, pero cobran y teórica y técnicamente conocen el arbitraje pero creo que antes de exponerlos a determinados campos y antes de mandarlos a partidos complicados, debían formarles más y analizar si tienen la personalidad para estar en determinadas circunstancias en las que tienes que tener mucha seguridad. Hay sitios en los que sólo tienen el fútbol como único espectáculo y en esos lugares el árbitro es acosado, amendrentado…y muchas veces se ve cómo esa presión le supera y afecta a su arbitraje. Esto es humano, pero es que el otro equipo tiene que hacer mil esfuerzos para estar en la competición. Los equipos modestos trabajan todo el año por una meta y, de pronto, te juegas la temporada en un partido como ese y ves que el arbitraje, por presiones, amenazas o agresiones, se vuelca hacia otro lado y pierdes una temporada entera. No se trata de que tengan los conocimientos, que estoy seguro que los tienen, se trata de carácter, de una personalidad capaz de soportar esos ambientes.

¿Qué tipo de fútbol te gusta?

Soy medio centro, estoy en la zona de creación, por delante de los centrales. Me gusta el fútbol de toque pero, soy muy del fútbol combinativo. Salvando todas las distancias, mi referente en Xabi Alonso. De todas formas en estas categorías es muy difícil ver buen fútbol. Aquí se trata de coraje y de corazón no hay espacio para mucho más. En estas categorías, incluso en Tercera Federación, es muy complicado ver un fútbol técnicamente vistoso, se impone la fuerza por delante de lo demás.

¿Hasta cuando veremos a Fonti en los campos de la provincia?

Hasta que las lesiones me lo permitan. Me gusta el fútbol y me gusta competir. Tengo 33 años y hay amigos que empezaron conmigo y que hace muchos años que lo dejaron. Se asombran de que siga jugando y haciendo kilómetros pero tengo amigos como Néstor, que juega en el Arjonilla y que tiene 44 años y siguen ahí a buen nivel. Me miro en esos veteranos que siguen y que no se arrastran por el campo. Soy de esa idea, mientras pueda y esté al nivel que yo considere suficiente para seguir en el campo, ahí estaré. Cuando llegue el momento de colgar las botas lo haré sin ningún problema pero seguiré unido al fútbol de alguna forma.

¿Te ves como entrenador?

En este momento estoy muy centrado en jugar, en cuidarme, en entrenar bien y cumplir con el equipo y conmigo pero, si te digo la verdad, no lo descarto. Me gusta. Creo que después de tantos años de fútbol, tengo los conceptos claros, los conocimientos necesarios y, también, un carácter que puede encajar con esa tarea. Todo a su tiempo.

¿Tienes algún reto, además de los actuales con el CD Quesada, que debas cumplir antes de la retirada?

Ascender con el CD Quesada, efectivamente, porque vine a eso y lo vamos a pelear otra vez y, al margen, estoy seguro que volveré al Ibros CF. Allí me han tratado bien y tengo una buera relación con la afición y con la directiva. Miguel Ángel, el Presidente, es un gran trabajado y una gran persona y, estoy seguro, que volveré a jugar allí

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