Carmen González da el paso. Esta noche en Córdoba, Vista Alegre, se sube a ring en calidad de boxeadora profesional. La jienense, formada en Sugar Ray Jaén a las órdenes del exCampeón de España, Raúl Buendía, atraviesa la puerta del profesionalismo para cumplir su gran ilusión.
Carmen viene de un largo camino que ha cubierto con excelencia. Ha sido varias veces Campeona de España, tiene medallas en participaciones internacionales y siempre ha puesto de manifiesto un profundo amor por lo que hace. Su personalidad entre las cuerdas es inconfundible: dinámica, combativa, equilibrada y eficaz.
Ayer, tras el pesaje y los protocolos obligados antes de una pelea, tuvimos ocasión de hablar con Carmen González para repasar, actualizar y escuchar sus reflexiones, antes de que cruce guantes con la húngara Petra Mezei. La boxeadora está tranquila y es consciente de que la pelea de esta noche es la consecuencia de todo lo vivido y trabajado durante casi una década.

¿Qué balance puedes hacer de tu trayectoria amateur?
Mi carrera a mateur ha sido, sobre todo, de aprendizaje. Es verdad que siempre he sido una niña a la que se le han dado bien los deportes, todos los que he llegado a practicar se me han dado bien pero nunca he sido una niña prodigio, de esas que lo ganan todo. De hecho mi carrera ha tenido muchos altibajos. Lo que si he sido siempre es muy dada a aceptar los retos y nunca he huido de ninguna situación complicada ni de ninguna pelea difícil. He tenido que tragarme muchas veces mi ego. Hay deportistas que eso lo llevan mal porque todos los deportistas tenemos ese ego ahí. En mi caso he ido haciendo el callo cada vez más gordo y lo que me ha caracterizado es no tener miedo a nada y coge cualquier oportunidad, siempre con la ambición de salir victoriosa.Creo que estos ocho años, como amateur, me han servido para construir un carácter muy fuerte como boxeadora y como persona.
¿Dónde te has apoyado cuando han llegado esos momentos de altibajos?
Mi máximo apoyo ha estado en mi familia y en el gimnasio. También encuentras un apoyo muy especial en tus compañeras de equipo. La Federación, como institución, también ha estado ahí. La vida de un equipo nacional no es fácil porque dentro del equipo hay mucha competencia y eso te lleva a buscar apoyos externos pero también hay que aprender a estar sola. Eso lo he hecho en muchas ocasiones y los resultados fueron buenos. De todas formas no ha sido fácil, porque salir de casa muy joven y vivir en un Centro de Alto Rendimiento en el que sólo entrenas y estudias, te lleva a tener la sensación de que sólo eres un número, de que has perdido esa parte de la vida que tiene cualquier persona. El día a día es complicado y es más complicado cuando se acerca una pelea y tienes que dar el peso y eso te obliga a restricciones y a pasar hambre. Todo es muy complicado pero frente a eso está la motivación y el deseo de llegar a tu objetivo.Esa motivación siempre ha sido más grande y seguir ha sido posible gracias a esos apoyos que he comentado antes.
¿Qué fue lo que te llevo al boxeo?
Empecé equitación, Doma Clásica, con cuatro años. A los diez me pase Taekwondo y estuve hasta los 16, fui Cinturón Negro, Segundo Dan, y competía pero es verdad que fui perdiendo la motivación en esa disciplina no la veía, entre o otras cosas, porque mi morfología no era la más adecuada para ese deporte. Un verano, sin expectativas de competición, empecé a hacer boxeo. Fue una casualidad. Conocer a Raúl Buendía cambió mi perspectiva de lo que son el deporte y la competición. Él me enseñó el boxeo del que estaba enamorado y del que yo me enamoré también…y aquí estoy.
¿Has tenido alguna crisis que te haya pesado más de lo normal?
Si. He tenido bastantes, creo que como cualquier deportista. Cuando tú pasas de algo que haces por afición, por vocación, a algo que se convierte en tu trabajo, siempre hay un mal momento porque ya hay cosas que no decides o no eliges. No puedes decidir cuando entrenar, sino que debes hacerlo por obligación. Esa diferencia se nota. Es verdad que mis crisis no han sido por el boxeo sino por la institución a la que he estado vinculada. Es lo que suele pasar con los trabajos, te gustaría cambiarías cosas pero esas cosas no dependen de ti y no puedes las puedes cambiar como quisieras. Lo que tengo claro es que el boxeo nunca ha sido el problema en esos momentos de duda o de crisis, al contrario, ha sido la base y el fundamento de porqué hacía esto.

Hay mucho trabajo mental en eso…
El trabajo mental es muy importante en esos momentos en los que puedes pensar que el esfuerzo no merece la pena. Ahí está la diferencia entre quien perdura y quien lo deja. Tarde o temprano llegan las dudas porque, al estar en esto arriesgas mucho. Yo estoy estudiando una carrera y estoy arriesgando mi tiempo y un esfuerzo que podría estar invirtiendo en un futuro más seguro. Sin embargo estoy para y por el boxeo, porque tengo ese sueño.
¿Cuando decidiste dar el paso al profesionalismo?
En realidad no ha habido ningún momento porque cuando empecé con Raúl Buendía, que es un enamorado del boxeo profesional, tuve cerca a boxeadores profesionales y me convertí en una friki. Pasar a profesional, siempre fue mi sueño pero también vi que para ser un gran profesional tienes que tener una buena carrera amateur. Ahí mi aspiración era máxima y soñaba con ser campeona olímpica pero, mi verdadera ilusión, siempre ha estado en el campo profesional.
¿En qué va a cambiar tu vida a partir de mañana?
Mi vida va a cambiar, sobre todo porque he dejado de vivir con el equipo nacional y mi día a día va ser diferente. Me instalado en Jaén y a partir de ahora toda la planificación y el trabajo se hará con Raúl. Desde ahora somos nosotros quienes decidimos cómo entrenamos, cuando entrenamos y qué pasos queremos dar para alcanzar nuestros objetivos. Sin embargo, lo fundamental no cambia. Doble sesión de entrenamiento, descansos y el estudio del boxeo, compaginándolo con todos los demás aspectos de mi vida.
¿Ha habido algún consejo especial de Raúl Buendía, tu entrenador, ante esta puerta que se abre?
Consejo concreto no ha habido. Ante esta pelea me dice que suba y que disfrute. Ha habido consejos técnicos y tácticos pero nada especial con respecto al significado de esta pelea, porque nosotros hemos tenido una relación cercana desde que yo era una niña y tenemos muchas horas de conversación y de reflexiones. Todas esas conversaciones hacen que tengamos un vínculo muy fuerte y eso perite que no hagan falta charlas previas porque convivimos día a día y sabemos lo que sentimos. En realidad siento que él me ha estado preparando todos estos años para este momento.
Un deseo para esta nueva etapa…
Lo tengo claro pero quisiera decir que, aunque sea yo la que sube a boxear, tengo un equipo detrás que me ayuda, que me cuida y que trabaja para darme visibilidad; que se ocupa de mi imagen y que realiza un esfuerzo enorme y con unos resultados extraordinarios. Les estoy superagradecida.
En cuando a mi deseo, ahora que paso a profesional y que mi boxeo se vuelve un producto a vender, quisiera cambiar el paradigma de lo que ha sido este deporte tradicionalmente, un deporte reservado a los guetos y asociado a lo masculino. Me gustaría romper con los estereotipos que veo en algunos deportistas, en los que parece que el fin justifica los medios siempre y no es así. Quiero transmitir valores, transmitir que el boxeo es para todos y para todas. Primero hay que ser una buena persona y después ser deportista. Me gustaría transmitir esa armonía que creo que nos hace falta tanto hoy en día. Me gustaría encaminar mi carrera en ese sentido y aportar lo que pueda.


















































