Aquí dejamos un extracto de la entrevista con Dani Rodríguez, entrenador de Jaén Paraíso Interior FS, que se podrá leer completa en nuestra edición digital y de papel, que saldrá en el mes de julio. Un número especialmente centrado en los dos grandes éxitos del deporte jiennense esta temporada. La Copa del Rey de fútbol sala, conquistada por el Jaén Paraíso Interior y el ascenso a Primera Fedración del Real Jaén CF.
Daniel Rodríguez Martínez (Jaén, 1965). Entrenador Jaén Paraíso Interior (F.S.). Rodríguez, empezó jugando al fútbol y su condición de “mediocampista” acabó convirtiéndole en un observador del juego aéreo sin demasiadas posibilidades de intervenir en una dinámica marcada por las acciones directas, se aburrió.
Dejó el fútbol y abrazó el fútbol sala para ser un jugador talentoso y aterrizar en el mundo de los banquillos convirtiéndose en un técnico que ya forma parte de la historia de este deporte en la provincia de Jaén.
Al frente de Jaén Paraíso Interior ha ganado 4 Copas de España y una Copa del Rey; ha disputado liguillas por el título y finales en las que no ganó pero hasta las que llegó, a los mandos de un equipo que ha pasado en los 15 años bajo su dirección, de ser una anécdota simpática a convertirse en una realidad sistémica que incomoda, hace sufrir y se impone a cualquier equipo de la élite del fútbol sala en España.

Habla de los ciclos de los que se habla en la calle pero sigue en su banquillo perfectamente consciente de que, o por ganar o por perder, cada día que pasa le queda uno menos al frente de este equipo. Ha superado, y se ha reinventado con ellos, los golpes de la incomprensión, los ataques personales y la envidia. Ahora, sin tener que demostrar nada pero consciente de lo efímero de los triunfos, prepara la próxima temporada sabiendo que vuelve someterse a una “enmienda a la totalidad”. Como cada año, desde hace 15, se dispone a su particular “volver a empezar”.
Han pasado 15 años y muchas cosas. Es un ciclo, un gran ciclo.
Lo del ciclo lo he oído muchas veces. Hemos estados dos o tres temporadas escuchando que nos encontrábamos ante un fin de ciclo. Esto es normal porque la gente se aburre de ver siempre las mismas caras. Las sensaciones que tengo en este momento es que hemos hecho algo que nadie, ni nosotros mismos, esperábamos. Hemos asentado un proyecto que ya no sólo se basa en los resultados deportivos, sino que trasciende y tiene una relevancia a nivel social. Más allá de los resultados hay una base social que mantiene el club y, a día de hoy, creo que somos la envidia de otros clubes porque, a falta de grandes presupuestos para plantillas con muchas estrellas, nosotros lo estamos consiguiendo a base de trabajo.
¿Cómo se ha logrado el equilibrio entre la necesidad de seguir ganando y la realidad de ser, pese a los triunfos, una “clase media” de la categoría?
Después de ganar la primera Copa de España se planteó el camino. En ese momento es cuando aprendimos a tener los pies en el suelo. Se te iban jugadores y había que hilar muy fino. No podíamos, para conseguir un resultado, endeudarnos y tratar ser más de lo que éramos. Ese era un escenario peligroso porque si no consigues los resultados la bola se hace enorme. Nosotros mantuvimos la calma siempre y a partir de ahí hemos hecho de ese equilibrio y de la calma en todas las circunstancias, nuestra filosofía. El tener que reinventarnos cada año, en lugar de ser una debilidad, es nuestra fortaleza.
¿De dónde nace la fuerza para, cuando las cosas van mal, no ceder a la tentación de cambiar el rumbo para detener el ruido?
Creo que ese problema ya lo hemos resuelto, lo hemos superado. Estamos en un punto en el que ya tenemos claro que la línea que llevamos es la buena. Es cierto que hubo momentos en los que las cosas no salían y, siempre desde el exterior, había dudas y todo el mundo te daba consejos de cómo hacer las cosas para conseguir el objetivo. Sin embargo desde dentro, sobre todo por parte de Nicolas Sabariego que sabía cómo estábamos trabajando, hubo apoyo absoluto. En esos momentos Nicolás fue mi respaldo, porque conocía perfectamente cómo trabajábamos y los problemas que había. En situaciones así siempre parece que la solución fácil es cesar al entrenador, pero él no perdió la confianza.
Ganar títulos, ser referente en el mundo de los entrenadores y estar quince años en el mismo banquillo es un éxito pero, hasta el éxito desgasta…
El deportista siempre quiere retos y como deportista buscas medirte, probarte y experimentar cosas que te parecen interesantes, luego cada uno tiene sus circunstancias pero esto lo he visto crecer, estoy en mi casa y eso te hace poner todo en la balanza y te planteas hasta dónde puedes ser capaz de llegar haciendo grande a este club. Esto se ha convertido en mi reto, podría irme a un equipo grande pero es que mi reto es este. Muchas veces me dicen que el entrenador necesita un cambio de aires y es cierto. Sigo pensando que cada día me queda un día menos pero cuando empiezo la temporada me vuelvo a esforzar por aprender y necesito motivarme a mí mismo con retos para que cada temporada sea diferente.
¿Cómo valoras los premios y los reconocimientos profesionales que te llegan de fuera?
Valoro especialmente los análisis del aficionado imparcial. Está ese y el del gremio, el de los entrenadores. Creo que los entrenadores dan muchísimo valor a lo que hacemos aquí, lo que estamos haciendo como club y lo que estamos haciendo dentro de la pista. Creo esa filosofía y esa identidad es lo que muchos entrenadores desearían para su club y saben la dificultad que supone conseguirlas porque es fruto de mucho trabajo.Antes, al principio, eramos un equipo simpático, capaz de ganar o hacer que los grandes lo pasaran mal pero después hemos ido creciendo y ya nos hemos
















































