Manu del Moral sigue por la senda de éxito que tomó desde que se hizo cargo del CF Motril, en enero de 2025. Ahora tiene como tercer clasificado del Grupo V de Segunda Federación, al Getafe B y aspira con un colchón de cinco puntos sobre el quinto, a colocar al filial del Getafe, en la lucha por el ascenso a Primera Federación.
Del Moral empezó la pasada temporada, corrigiendo la línea del Motril y jugando la Liga de Ascenso a Segunda Federación. Al final de la pasada temporada recibió la llamada del conjunto de Getafe y, a partir de ahí, empezaron las decisiones importantes a nivel deportivo y personal.

La llegada definitiva de Manu del Moral a los banquillos era una decisión que el exjugador del Getafe estuvo madurando durante mucho tiempo pero, según él mismo contó hace un año a Palabra de Fútbol, el proceso ha ido más rápido de lo que inicialmente había previsto: “Ha sido algo raro. Estaba alejado del fútbol y recuperando para la familia, el tiempo que el fútbol me había quitado. Me apetecía mucho, después de tanto tiempo fuera de casa, estar más asentado, más cerca de todo lo que es normal fuera de este deporte. La vuelta fue tranquila porque volví como delegado de equipo. Sin embargo ese fue el detonante para que me volviera picar el gusanillo del fútbol. El club y los jugadores quisieron que pasara a formar del cuerpo técnico y, por esas cosas que tiene el fútbol, me he visto como entrenador del equipo. Fue todo muy poco pensado pero, no te voy a mentir, me siento ilusionado y creo que preparado para este reto”
Del Moral nos dejaba también en aquella charla, la idea que tiene el jienense de las herramientas que un entrenador debe usar para relacionarse con las plantillas que dirige: “Una de las cosas fundamentales es analizar el vestuario, conocer la personalidad de los jugadores y del grupo, más allá de las convicciones futbolísticas. A partir de ahí viene el trabajo en el campo, en el entrenamiento y con el fútbol. Trato, por mi forma de ser, de ver al futbolista pero también a la persona. Me gusta empatizar, hasta el punto que se pueda, porque luego hay que dejar claro que esto es fútbol y que al campo salen once. En este sentido trato de ser honesto y de hablar claro para que todo el mundo sepa que mi trabajo busca lo mejor para el equipo. Sabemos que no pueden jugar todos pero si eres honesto y dices las cosas como las ves, todo es más sencillo. Lo que no puede haber nunca entre un entrenador y un futbolista, son malos entendidos”.
El técnico del Getafe B está, si las cosas no se tuercen mucho, a las puertas de jugar su segunda Liga de Ascenso en dos temporadas como entrenador. Tiene unos excelentes números en casa y los seis puntos que le separan del sexto clasificado deberían servir para que no se torciera la senda. Pronto veremos si se cunsuma ese dos de dos y, quién sabe, si el entrenador de Jaén logra colocar al filial getafense en Primera Federación.
La llegada a los banquillos fue un proceso muy intenso pero, Manu del Moral y el fútbol, están destinados a entenderse. Será un mestizaje fértil.
















































